“Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”
‭‭- Santiago‬ ‭4:2-3‬ ‭RVR1960‬‬

¿De que se habla en este pasaje? 

En este pasaje, Santiago habla sobre nuestra tendencia al mundo y como tratamos de moldear nuestra vida al mismo. No es odio a lo creado, sino a la idea y filosofía pagana que corre en este mundo. 

¿Cuál es la idea central?

La Palabra de Dios nos quiere dejar saber que nuestros deseos carnales toman lo mejor de nosotros y llegamos al punto en que nos afanamos con las cosas de este mundo y olvidamos nuestra identidad. Tendemos a buscar nuestra identidad en cosas pasajeras. 

Codiciamos lo que no tenemos, matamos con la mirada a los que envidiamos por alguna razón que no viene al caso y luchamos diariamente por lo que queremos, pero no lo alcanzamos.

 Todo esto es porque no vamos ante el Trono de la Gracia en oración y depositamos nuestras peticiones, anhelos y deseos a los pies de Cristo.

 Él conoce el corazón de sus hijos y sabe lo que anhelamos, pero no nos relacionamos ni nos deleitamos en él para obtenerlo según su voluntad. Porque también cuando pedimos, pedimos mal, conforme a nuestros deseos carnales influenciados por el mundo, y no conforme a su voluntad.

¿Cómo aplica en mi vida? 

 Muchas veces, me enredo en el diario vivir y en las cosas terrenales. Estas mismas toman lo mejor de mi y me sofocan en ansiedad, depresión, lujuria, impaciencia, etc. Aún estando agobiado por esto, no voy ante Dios en oración y deposito toda inquietud y toda meta que deseo alcanzar. 

Muchas veces pido mal en ocaciones, en especial cuando se trata de mi desespero, tentaciones, impaciencia, y sobre todo, mi concupicencia.

 Algo que tengo que aprender es que él es el que conoce lo que deseo y lo que me conviene, pero primero me tengo que deleitar en Él. 

Quiero luchar para obtener un credencial en el deporte, quiero una familia y quiero servirle en el magisterio, pero primero es ser semejante a él y nuestra relación que vale más que todo eso. Así, cuando esté listo, él me dará lo que deseo según su voluntad, para el beneficio de su reino y para su gloria. 

“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

– ‭‭Salmos‬ ‭37:4‬ ‭RVR1960

SOLI DEO GLORIA

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