!Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!

Muchos son los que se levantan contra mí.

Muchos son los que dicen de mí:

No hay para él salvación en Dios.

Más tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;

Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

Con mi voz clamé a Jehová,

Y él me respondió desde su monte santo.

Yo me acosté y dormí,

Y desperté, porque Jehová me sustentaba.

No temeré a diez millares de gente,

Que pusieren sitio contra mí.

Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;

Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;

Los dientes de los perversos quebrantaste.

La salvación es de Jehová;

Sobre tu pueblo sea tu bendición.”

Salmo 3 

Me veo obligado a escribir este artículo luego de que un hermano de otra iglesia en la Isla me había enviado una predicación sobre los salmos que su pastor Gadiel Rios de la Iglesia del Centro de Arecibo había expuesto. El mismo trata sobre el sentimiento de David cuando pasa una crisis terrible que se vio forzado a salir de su reino junto con su pueblo.

Un Breakdown

Primero quiero exponer ciertos hechos sobre el libro de los Salmos. El libro es una colección de himnos, poesías y lamentos de siervos de Dios durante en algún momento en sus vidas a causa del pecado, una traición o crisis las cuales Dios le permitió pasar por propósitos soberanos. También vemos Salmos llenos de gozo y felicidad o gratitud hacia Dios por algún tipo de razón.

En los salmos vemos un sinnúmero de sentimientos expuestos. Incluso, Calvino una vez dijo que los Salmos son la “anatomía del alma” del ser humano. Lo que quiere decir es que muestra con toda realidad nuestra condición pecaminosa y nuestro verdadero sentir en situaciones tanto de gozo o de lamento. Es por eso que muchas veces cuando leemos los salmos nos sentimos identificados con el mismo y nos llena de consuelo. Diría que es el libro más leído de la Biblia, incluso de los no creyentes.

 Salmo de Confianza en Dios de David

Estos son los que quiero hablar en sí. Para poder entender estos salmos hay que leer la historia detrás de ellos. La misma se encuentra en 2 Samuel 15-17. Ahí relata la historia de la crisis por la cual David se sintió obligado a clamar a Dios. No lo vemos en la historia pero estos dos salmos relatan el sentir de David hacia la situación.

Lo primero que hace David es presentar el problema a Dios (Sal 3:1-2). El problema en este caso era el sentimiento de traición a causa del Golpe de Estado que su hijo Absalón le hizo. Le presenta su problema a Dios, no tan solo sobre su hijo, sino también de aquellos en durante el camino al monte le criticaban y hablaban mal de él (2 Sa. 16:5-13).

No cabe descartar que si leemos la historia de David como rey, vemos un padre que no cuido de su casa y por ende vemos atrocidades dentro de la familia. Por ende David le pide a Dios que lo restaure por tal pecado (Sal. 3:3). El reconocer que Dios restaura cuando nuestro corazón está en humillación es una manera de experimentar socorro y misericordia de parte de Él.

David se le conoce como “Un varón conforme al corazón de Dios”. No era porque no pecaba o era alguien perfecto, sino porque reconocía su necesidad de Dios y confiaba en sus promesas (Sal. 3:4-5). David conocía a Dios y lo que Dios había hecho con él desde el principio. Nos muestra que ante la situación debemos confiar en las promesas de Dios y el trabajo que Él ha estado haciendo en nuestras vidas. No debemos temer a la situación ni a nadie que nos quiera hacer mal. David también sabía que su salvación le pertenecía a Dios y que en Él estaba seguro.

Ahora, ¿Quién no se ha sentido como David?

Como mencione anteriormente, los salmos expresan humanidad. Expresan nuestros sentimientos hacia las situaciones, sean buenas o malas. En mi caso, vengo de una familia similar a la de David. Con valores y fundamentos cristianos donde el Señor debe ser primero y fundamento en la familia. Dije “debe” por el hecho de que mi familia no ha sido una perfecta. Y lo más probable también vengas de una familia disfuncional donde todos halan para su lado y queriendo o sin querer hieren a un hermano, hijo o padres. Vivimos en tiempos donde esta situación es rutina. Pero porque sea algo “normal” no significa que deje de doler.

Experimentamos traición e incomprensión de parte de los más cercanos amigos, hermanos en la fe, compañeros de trabajo, y la lista sigue. Puede ser a causa de algo que hicimos a la persona o puede ser que la situación llego sin tu hacer nada.

Nos provoca hacerle daño o actuar en venganza como vemos el sentir de David al principio del salmo, o de otros salmistas. Pero ese sentimiento, ¿se lo presentamos al Señor junto a la situación? Vemos que hay que ser trasparentes con Dios y sinceros en nuestra oración. Dios ya conoce eso, y gracias a Cristo tenemos acceso al Trono de la Gracia y un Sumo Sacerdote que nos entiende e intercede por nosotros.

Todos necesitamos consuelo y perdón, pero no ejercemos a la oración. Los salmos son “oraciones de cristal”, porque son transparentes y sinceras. Oremos de esa manera al Señor en situaciones así. Oremos sin cesar (1Tes. 5:17).  Al orar reconocemos a Dios como nuestro Padre y sustentador soberano que dispone todas las cosas para el bien de nosotros.  Y por eso merece toda oración, gloria, honra y honor.

 

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One thought on “Oraciones de Cristal

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